Abejas obreras naciendo de las celdas. © mielarlanza.com
Las abejas después de permanecer todo el invierno sin salir de la colmena, comienzan los vuelos de purificación, que se incrementan día tras día al estar el tiempo más soleado y cálido. Las obreras limpiadoras continúan con el aseo de la colmena, ahora un poco más a fondo Si en el invierno entró algún ratón u otro insecto tan grande, que no lo pudieran sacar por la piquera o por su peso, las abejas embalsamadoras se dedican a recubrir el cuerpo intruso, de una capa de propóleos; de esta forma construyen un gran sarcófago donde el intruso queda alojado durante muchos años. Esta envoltura de propóleos hace de contención y de conservante, ya que impide la putrefacción del cuerpo embalsamado.
Las primeras abejas empiezan a nacer, la colmena ya dispone de las abejas nodrizas necesarias para alimentar a las numerosas larvas que ya se encuentran en los paneles.
« Febrero, empieza la limpieza. Abril, la reina comienza a ponerse en forma. »