Febrero, avellanos en la ribera del río Arlanza. © mielarlanza.com
Si sale algún día soleado, en las horas centrales del día cuando la temperatura se hace más agradable, las obreras limpiadoras dedican su trabajo a extraer de la colmena las abejas que han muerto de frío durante el invierno. Quizá algunos avellanos tengan ya flores y unas pocas abejas se decidan a recoger polen, pero siempre en pocas cantidades. La reina, con los días un poco más largos y el poco polen que meten algunas pecoreadotas, se decidirá a poner los primeros huevos del año. Las primeras larvas no son alimentadas por abejas nodrizas (jóvenes) ya que en la colmena hace meses que no nace una sola abeja.